Si, el viernes pasado tuve la oportunidad de apreciar el tráfico de la ciudad de méxico en su maximo esplendor, el pitar de los autos, el olor del combustible quemado, la musica de los cafres al volante major identificados como microbuseros, las mentadas de madre de los taxistas, en fin, cualquiera que haya tenido que hacer un viaje en transporte público, en un viernes de quincena, sabe de lo que hablo, es una maravilla de la vida.
lunes, 18 de abril de 2005
Yo, no de mí
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